Narrativa

Sueño americano (cuento finalista en el II Concurso de cuento breve “Todos somos inmigrantes” editorial Benma)

inmigracion

Ilustración de Miriam Laderas

Patricia abrió los ojos y con la vista borrosa observó el techo blanco, el cual tenía tres focos de una luz clara y punzante. Comenzó a escuchar voces y gritos. Se levantó súbitamente, la vista se le esclareció y echó a correr para ver lo que pasaba. Al salir de la habitación donde estaba se encontró con una estampida de personas, “¡Rápido! ¡Rápido! ¡Nos agarran!” gritaban. Aterrorizada y con el corazón a galope comenzó a correr. Mientras más corría más débiles sentía las piernas y el cuerpo. Sus dos extremidades se amedrentaron y finalmente cayó en el frío suelo del hospital. De pronto, sintió que era suspendida por una fuerza ajena a ella y reconoció algo que intentaba ponerla de pie. Pero era difícil, ya que buscó sus pies y no estaban. Buscó sus manos y tampoco estaban. No corría, más bien volaba. Volteó a su lado para ver lo que la hacía avanzar y se vio a sí misma corriendo en el pasillo del hospital. Pero no era realmente ella misma, porque aquella mujer no tenía cara. Sus alas falsearon y cayó.

—Señorita. Ya estamos en tierra firme — le dijo la azafata, tomándola del hombro.

Patricia despertó en el asiento del avión. Se incorporó con taquicardia y temor, sintió sed y la garganta seca. Pidió un poco de agua, respiró cada vez de forma menos agitada y logró calmarse. Pensó en el sueño que había tenido. Desconcertada miró hacia su alrededor y no vio a nadie. Todos habían bajado del avión. Caminó para bajar y al llegar a la puerta vio a dos aeromozas despedirse de ella. Fue entonces cuando notó algo raro. No tenían cara.

Con espanto, Patricia gritó y retrocedió el paso. Al voltear, se encontró con que ya no estaba en el avión. El escenario se había convertido en un camino de arena, con algunas rocas. Estaba en un desierto. Alzó la vista y divisó tres inmensos soles. Sintió sed y la garganta seca. Luego miró el suelo y se encontró con cientos de cadáveres a su alrededor. Patricia ahogó un gritó y comenzó a llorar desesperadamente, echándose a correr. Recordó de pronto sus días de antaño, su antigua casa, su miserable trabajo, su familia.

Empezó a correr más lento y en sus piernas se despertó un dolor agudo que le hizo doblar rodilla y caer. Intentó levantarse, pero todo esfuerzo fue en vano. Cedió a su debilidad y lo último que distinguieron sus ojos fue a los demás inmigrantes correr, dejándola atrás. Y quiso volver, pero la vista se le nubló, exhaló y todo se volvió negro.

Finalmente, Patricia despertó del todo. Observó las vigas de un techo bajo y sintió en su frente algo caldeado. Ardía en fiebre. Cerró los ojos y sintió un dolor mortal que le oprimía el pecho, se perdió en lo infinito de su agonía y recordó por última vez su vida. Y fue cuando quiso volver, pero ya no podía.

—No creo que le quede mucho tiempo de vida. –Dijo la anciana mientras colocaba un paño caliente en la frente de la joven. -Dicen que la hallaron en el desierto, intentando cruzar. Pero no llegó.

—Es mejor que no le haya ido como a mi prima Elsa, má. La pobre quedó sin manos y sin pies por culpa de aquel tren ¿Te acuerdas? Al menos ésta quedó entera. ¿Cuánto tiempo cree que ellas hayan caminado por ese desierto?

—Pues, eso sí que no lo sé mija –replicó la anciana con tristeza – quizá, a lo mucho, unos tres días.

 

Sara Rico-Godoy.

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“Sueño americano” cuento finalista en el II Concurso de cuento breve “Todos somos inmigrantes”.

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¡Hola lectores mágicos!

El día de hoy escribo esta entrada con mucha emoción y alegría. Esta mañana recibí un correo del grupo editorial mexicano Benma, quienes fueron los organizadores del II Concurso de cuento breve “Todos somos inmigrantes”. La idea de realizar el concurso es de impulsar la narrativa escrita inspirada en la temática de los inmigrantes. Envié el cuento hace unos meses y no pensé que sería seleccionado ni siquiera como finalista ¡Pero lo fue! felicito al ganador del primer lugar Rafael Espinoza con su cuento “La traila de Statesboro”.

Mi cuento y el de Rafael, junto con otros seleccionados, serán publicados en una antología que llevará el nombre del concurso. ¡Enhorabuena para todos! pronto estaré colocando mi cuento “Sueño americano” para que puedan disfrutarlo.

Sara.