Artículos·Movie reviews

Movie Reviews: Beatriz at dinner, película de Salma Hayek

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Calificación personal: 7/10
Película disponible en Hulu, Youtube y Amazon video.

Beatriz at dinner, es una película de 2017 dirigida por Miguel Arteta, con Salma Hayek como protagonista.

Beatriz es una masajista y curadora de Los Ángeles quien conduce hacia la mansión de una de sus clientes, Cathy.  Al querer volver a su casa, su Volkswagen deja de funcionar, y Beatriz recibe una cordial invitación por parte de Cathy para quedarse a la cena que ella está preparando para sus conocidos.  Lo que aparenta ser una inocente cena de negocios, pronto se convierte en un circo donde los invitados comienzan a mostrar sus lacras superficiales, ayudados por el vino. Beatriz se ve envuelta en una guerra de palabras y condición socioeconómica contra Doug Strutt, lo cual escala y desciende en un final mortal.

La película cuya trama es un poco confusa, es catalogada como una “comedia oscura” debido al humor negro y satírico en el film. A pesar de sus numerosas nominaciones y premios otorgados por festivales internacionales, la película ha tenido calificaciones bajas, un 74% en Roten Tomatoes, y un 6.1 en IMDb. La razón ha de ser muy simple: la película es cruel, y crudamente honesta, tal brutalidad no es algo de agradar para los estadounidenses, pues la crítica principal está dirigida hacia ellos específicamente.

Si bien la historia carece de verosimilitud (ya explicaré por qué), es una película importante para entender la problemática y el sufrimiento que viven los inmigrantes en un país como Estados Unidos. El filme aborda temas que están muy latentes hoy en día, tales como el de migración, el racismo, la superficialidad, el consumismo y el capitalismo.

La película cuenta con una gran dirección, excelente fotografía y actuaciones dignas de aplaudir como las de Salma Hayek y Connie Britton. Existe mucho arte en algunas de las secuencias que vemos en la película, como la del lago donde Beatriz viaja en Canoa, o la escena final cuando vemos a Beatriz frente al mar, de forma muy poética.

Ahora, el guión cinematográfico es confuso y no ayuda a establecer un género específico para la película. Muchos de los discursos dentro de la obra se convierten en estereotipos muy poco elaborados (aunque si este era el punto, se aplaude) por lo que se pierde la verosimilitud de la obra. Por ejemplo, Doug al ser el multimillonario, se presenta como un hombre frío y sin escrúpulos, que incluso parece ser un hombre con poca inteligencia y de poco tacto; su esposa es la típica ama de casa, sumisa y que no pone objeción a las diferentes ofensas de su marido. Y Beatriz, al ser la inmigrante de origen pobre, es tímida y tiene una acento marcado al hablar inglés, tomando en cuenta que ella vive en los Estados Unidos desde que es una niña. Con estos personajes es claro distinguir los buenos de los malos, por lo que los personajes pueden presentarse como obvios y sin profundidad.

Hacia el final de la película observamos que el guionista pretende hacer una inversión de personajes al presentar a la protagonista como la posible asesina que acabará con la vida del malvado multimillonario. Pero esta subversión no logra darse debido a que el guionista toma la decisión de dejar este asesinato en la mente de la heroína, la cual finalmente se quita la vida siendo este final motivo de completa decepción para cualquier cinéfilo.

Pero, analizando la película como un todo, es imposible dejar pasar la importancia y vigencia de su historia en el mundo actual, Beatriz es la representación de todo inmigrante en Estados Unidos que es víctima del racismo y el rechazo social, y de alguna forma el personaje de Doug Strutt es el Donald Trump, y quizás esta alegoría es la que otorgue más valor a la película y la razón por la que es necesario verla.

Sara Rico-Godoy*

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Narrativa

De 12 relatos para que me creas #3: For Elise

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Ilustración de Henn Kim

Elise:

Estoy estudiando mis letras, las que he escrito, en estos ensayos para las clases de mi maestría. Nada tiene sentido, parece que no voy hacia ningún lado. Veo la ventana y quisiera que lloviera a cántaros rebeldes o que anocheciera para saber que voy a dormir y callar mis pensamientos por un momento.

Soledad. Recuerdos. Un perfil de facebook que a veces exploro silenciosamente, y te ves radiante, es lo peor. Más bonita que antes. Siempre popular. Siempre vos. Pero no hay ningún intercambio agradable de mensajes, mi bandeja de entrada adolece de la ausencia de algún hola tuyo, aunque sea uno de esos que quieren pasar desapercibidos, o al menos uno de esos que dan el pésame. Jamás me diste el pésame, Eliza ¿Dónde estabas? lo lloré tanto ¿sabés? lo lloré hasta el cansancio. Se ahogó con su propio vómito. Supongo que el alcoholismo es peor que la depresión ¿o acaso son la misma cosa? ¿Dónde estabas, amiga? Ah, ahora lo recuerdo. Estabas enterrada en mi tristeza y en mi decepción. Estabas enterrada en medio de donde pongo a las personas que me han jodido y las personas que me importan un carajo. Ahí estás vos.

Das like a mis publicaciones constantemente. Trato de ignorarte porque no quiero hablarte. Aún te conservo en mis redes sociales para no levantar sospechas ¿sospechas de qué? te has de preguntar. Pues sospechas de aquello que jamás quisiste admitir que pasó. ¿Recordás esa noche de julio cuando me invitaste a tu apartamento? “Noche de chicas” dijiste, jamás lo olvido. Unas cuantas copas de vino al ritmo de nuestras lenguas vituperando contra las compañeras de la Uni que nos caían mal, las pesaditas, las nerdas. Y esa botella de vino moscato fue la testigo de las carcajadas, las miradas y los silencios incómodos vientas mirabas tu celular constantemente, yo sabía que hablabas con alguien más.

Tocaron la puerta, fuiste a abrir y venía tu novio, Johan. Me pregunté qué haría él ahí “Era noche de chicas”, pensé. Su saludo seco, de jerk, de insoportable jogger. Cómo lo odio. El vino se convirtió en el escape perfecto para mi incomodidad, era la única forma de sobrevivirte a vos, a tu estúpida sonrisa de psicópata, a su cara de imbécil racista. Mi cuerpo comenzó a debilitarse. Me acosté en el sillón. Luego te sentí a mi lado, luego te sentí en mis labios, en mis pechos. Quería quitarte de encima, pero no podía, mis brazos malditos no respondían. Cerraba los ojos, los abría, y todo se aparecía frente a mí como una fotografía. Vos besándome el cuerpo, Johan quitándome la ropa. “Déjenme, déjenme” decía, o gritaba. No lo sé. A veces pienso que estaba en uno de esos sueños en que tratás de gritar y no podés.

Después no recuerdo nada. Me desperté en el suelo alfombrado de tu apartamento,  desnuda. Johan no estaba y te vi en la cocina, preparando café, como si nada me viste y me sonreíste con tu cara hipócrita de hija de puta rubia. Me preguntaste si quería café. Qué agallas las tuyas.

Puta, Elise. Me jodiste la vida. Me la jodiste.

Y hoy más que nunca sé que nunca mandaré esta carta, y que tendré que pretender que aún somos amigas, contestarte las llamadas en mi cumpleaños y los posts en el facebook sobre pop culture.

Ahora odio tanto el vino.

La Maga*

poesía

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Ilustración de Sara Herranz

 

En algunas avenidas, los perros yacen inertes

en algunas escuelas se grita “corran”;

pero en esta cama somos solo nosotros,

lejos del mundo

lejos de la basura que es la humanidad.

 

La Maga**

Narrativa

De 12 relatos para que me creas #2: Dije que no

Dije que no

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Ilustración de Raquel Marín

Los rayos amarillos del sol celebraban mi piel bronceada por el verano de sueño, ese en el que yo vivía mis días en la felicidad absoluta de fiesta y amigos. Sonrisas congeladas y sensaciones coloridas donde veía la vida teñida de los mejores matices. Así era yo. Sin embargo, aún no había conocido el amor.

Fue en una noche del julio más caliente que había sentido, cuando conocí sus ojos negros. Mientras mis caderas se dejaban llevar por las notas musicales del hip-hop más oscuro.  Por mi venas recorría un poco del mejor vodka con coca-cola y eso adornaba mis movimientos de la libertad más bonita que se puede tener.

Y me vio, y lo vi. Se acercó, le hui. Era guapo, alto, delgado y con la barba muy contorneada. Era masculino, fuerte, y sus cabellos eran negros. Pasamos de un intercambio de teléfonos celulares, a noches de sexo interminables y despertares a las tres de la tarde. Él fue mi primera vez, mi primer amor. Mi primer compañero de habitación. Mi primer violación.

¿Violación? No…perdón. No violación. No. Él era mi novio, no podría haberme violado.

— ¿Vos lo deseabas, esa noche, dentro de vos?

— No yo, yo sólo quería dormir.

— Entonces abusó…de vos. Fue violación.

— Es que yo dije que no.

— ¿Y eso no lo detuvo?

— No.

— ¿Y vos intentaste detenerlo?

— Sí. Pero no tenía fuerzas, no pude. Él era más fuerte. Es que él era mi novio. Pensé que no estaba mal.

Pero estaba muy mal. Y entonces cuando lo entendí algo dentro de mí se fragmentó en mil pedazos. No se rompió. Es que si se hubiese roto yo hubiese sentido algo. Pero yo no sentí nada. Ya no sentía nada. Lo último que recuerdo fue él agarrando mi cintura, abriendo mis piernas, forzándose dentro. Y después todo se volvió negro. Desperté desnuda, sola, sin fuerzas. Quizá mi mente lo bloqueó, quizá no lo quiero recordar. Pero después de eso ya no volví a verlo ni a sentirlo igual.

Pero yo dije que no, dije que no.

La Maga*

Artículos·bitacora

Natalia Lafourcade en Atlanta, Mayo 9, 2018.

Natalia es el ejemplo de humildad en el escenario. Al contrario como se esperaría de una interprete de su talla, Natalia no cambia de conjuntos de ropa ni se preocupa por montar una producción visual que quite el aliento, pues no es necesario, dado que su pasión y entrega hacia la música es lo suficientemente vehemente como para dejar a los espectadores con un buen sabor de boca.

Las tres horas completas que Natalia utilizó para llevar a su público a través de viajes de tiempo y de geografía, valieron mucho más que los 40$ que costaba el boleto, toda la admisión fue general, y no hubo asientos asignados. Yo tuve la oportunidad de llegar temprano al evento, por lo que tuve asientos de primera. Cabe decir que el evento fue sold out, y un lleno total. Pero lo mejor es que se podía percibir en Natalia una comodidad absoluta, o como ella lo expresó “Me siento como en la sala de mi casa, con mis amigos”. ¿Quién no se siente bien al sentirse tratado así? Es por eso que el espectáculo que ofrece Natalia es de primera. La cantante no se limita a cubrir solamente las canciones de su nueva producción Musas, homenaje al folclore latinoamericano, sino que viaja explorando canciones de cada uno de sus discos, interpretando incluso aquellas canciones que la catapultaron, como “En el 2000”, “Amarte duele”, “Ella es bonita”, canciones que Natalia canta con entusiasmo y el público también.

Ver a Natalia en vivo es una experiencia de primer nivel, y es muy fácil entender de esta forma la diferencia entre un artista que ama realmente lo que hace y uno que solo lo hace por el negocio. Natalia deja muy en claro que ella pertenece al primero.

Sara Rico-Godoy

La Maga*

bitacora·Narrativa·personal

12 relatos para que me creas

La imagen de esta entrada fue tomada de la colección de cómics creada por “Ana”, mujer guatemalteca que al no encontrar palabras para detallar la horrible experiencia de su abuso, decidió dibujarlo. Ah, por cierto, cuando lo contó la primera vez, no le creyeron, porque su abusador era “conocido”.

Lo denunciamos y no nos creen. No lo denunciamos entonces nunca pasó. Ya basta. A partir del cuento que publiqué hace unos días “Me crees” comenzaré la colección de un total de 12 relatos que se encargarán de denunciar la violencia que las mujeres/hombres hemos callado durante tanto tiempo. La idea es crear una cadena de conciencia y condena social, ya que la justicia y las leyes han fallado en hacerlo. Propongo mostrar una dosis de solidaridad hacia todas las mujeres/hombres que en este mundo fueron abusados y nadie les creyó.

¿Por qué 12? Pues porque de cierta forma el número 12 nos remite a la duración de un año, 12 meses, y muchas veces las personas son capaces de callar este tipo de abuso durante un año o mucho más.

Si alguien quisiera compartir su historia de forma anónima o no, puede enviarme un correo a blogdeunamaga@gmail.com, para que tales historias sean inspiración para los relatos. Publicaré cada relato de forma semanal.

Gracias a todos por sus comentarios y su apoyo solidario con “Me crees” ¡Gracias por creerme!

La Maga*

Narrativa

De 12 relatos para que me creas #1: ¿Me crees?

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Toma hecha en la exposición fotográfica de Marcio Freitas, en protesta por la violencia contra la mujer, Copacabana, Brasil.

 

Venía del colegio, con Rosinda. Caminábamos por ese tramo de la Kennedy que separaba mi casa del colegio, ese tramo donde mirás a los perritos callejeros rascándose, donde venden las minutas de sabores, mi favorita siempre fue la de fresa con naranja, y por supuesto debía tener su poco de leche condensada. También por ese tramo mirábamos el lugar que algún día fue el kinder Damas voluntarias “¿Damas voluntarias de qué?” siempre me lo preguntaba. Ahora ese lugar se había convertido en una selva abandonada, donde a veces mis compañeros y yo husméabamos a través de los portones, porque decían que se escuchaban cosas, que habían fantasmas.

Caminábamos sonrientes, de regreso a nuestras casas. A mí me faltaba poco para llegar, a Rosinda le faltaría un poco más, ella vivía en la Víctor, un poco lejos de mi casa. Cuando llegamos al bloque, nos quedamos platicando frente a mi casa. “Ḣoy Chicho me quedó viendo, podría jurar que le gusto.”, “El vampiro me mandó una carta, quiere que sea la novia.” Y reíamos, reíamos dulces, inocentes, a carcajadas, a boca abierta. A veces nos dábamos empujones, o nos burlábamos de la falda de nuestros uniformes.

Volvímos a caminar, y ya frente al portón, lo sentí. Una mano apretaba mi glúteo derecho. Me espanté y volteé. Un hombre con mirada lasciva y sonrisa pervesa caminaba tras de mí. Me habló, sé que me habló, pero no puedo recordar sus palabras. Se fue, me olvidó y yo me quedé petrificada. “¡Estúpido, malnacido” gritó Rosinda. “Adiós, Rosinda”, fueron mis últimas palabras mientras me precipité a la puerta.

Al entrar a casa pensaba “¿Debó decir a alguien lo que pasó?” no lo sabía. Todo parecía confuso. Todo me parecía lejano. Entré a mi cuarto, cerré la puerta, me cambié de ropa, a unos pantalones anchos, algo mucho más cómodo y recatado. Me senté en la cama y le dije a Lucía: “Alguien me tocó ¿me crees?” y ella, sentada en una silla, mirándose al espejo me dijo “Yo te creo”. Y pensé en Rosinda, y en todo el tiempo que le faltaría para llegar a casa.

La Maga”

Diarios de una maga viajera

Una maga en Nueva York

Y volví a la ciudad que nunca duerme después de tres años. Muchas cosas han cambiado y sobre todo mi percepción sobre ella.

La primera vez recuerdo cómo me impresionó su belleza animal, esa presencia de sus rascacielos eminentes que no puedes evitar ver y sentir el vértigo apoderándose de todo tu ser. Su grandeza apantalla a cualquiera y su gente desfilando como en pasarela de moda inspira a pintar un cuadro cosmopolita. Esa fue mi primera conclusión después de estar en la ciudad que inspiró el poemario de uno de mis poetas favoritos, García Lorca con su “Poeta en Nueva York”.

Ahora, mi segunda vez supuso un cambio total. Habiendo conocido ya sus rincones más famosos y de sueño, Nueva York se me presentó como la ciudad que realmente es, una ciudad llena de ajetreo y vidas fugaces, una ciudad sucia y donde la gente padece de la enfermedad crónica más triste para el alma, la del descontento. Yo supongo que lo que cambió fue que esta vez me hospedé en Manhattan, mientras que la primera vez estuve algo lejos, en el Bronx, donde la simplicidad se equipara más con mi manera de ser. Manhattan es demasiado. El afán, los gritos de los conductores maleducados y el olor a basura o marihuana, no van conmigo. La presión que esta vez sentí que ejerció sobre mí tanta ostentosidad, me lastimó la mente, y al cuarto día de estar ahí me sentía lista para regresar a casa, a mi pequeña ciudad cálida y tranquila.

Una vez pensé que Nueva York era la ciudad donde se cumplían los sueños, y es muy probable que sea verdad, pero es una ciudad que no está hecha para cualquiera y pienso que si viviera allí, sería lejos pero LEJOS de Manhattan (por supuesto también es muy caro residir allí). Y claro, no niego las hermosas postales que se pueden sacar de la ciudad, los paisajes son una belleza y casi pareciera que la ciudad en sí es un personaje de una novela, ese personaje protagonista algo molesto pero hermoso, algo bullicioso pero atractivo, algo snob, pero fascinante. Ese que amamos y odiamos al mismo tiempo. Algo así es mi relación con la ciudad de la que canto Sinatra.

Invito a todos los que puedan visitarla que lo hagan, se aprende mucho de lo que se quiere y no se quiere en la vida, y también se aprende mucho a comprender lo minúsculo que somos.

Aquí les dejo mis fotos favoritas de las que tomé y me tomaron.

La Maga*

bitacora

¿Dónde ha estado la maga?

Imagen tomada de Hogwarts Mistery, juego para iPhone y android.

Perdida…extraviada en páginas de libros viejos, de esos que no huelen tan bien como los recién traídos a la librería.

Los últimos meses me he dedicado a adaptarme a mi nuevo hogar, Knoxville en Tennessee, Estados Unidos, que es donde estoy comenzando a estudiar en mi doctorado. El trabajo es más intenso que el de la maestría, debo admitir que el nivel de exigencia de la Universidad de Tennessee es superior al de mi universidad anterior, por lo que decidí dejar de lado el blog y hacerle un poquito de fuerzas a la disciplina con las tareas, las lecturas y la preparación de las clases que imparto como asistente en el departamento de Lenguas extranjeras. Por fortuna puedo contarles que ¡sobreviví a mi primer semestre! Después de un periodo intenso de adaptación y descubrimiento puedo decir que me siento plena y contenta, la ciudad es una maravilla y lo que más me gusta es la gente que vive en ella.

Ya que comienzan mis vacaciones volveré con intensidad al blog ¡les debo muchísimas, muchísimas entradas! Pero pagaré mi deuda y por eso también me verán mucho en sus notificaciones, comentando o dando like a sus publicaciones.

¡Se siente bien estar de vuelta!

La Maga*

Artículos·bitacora·Noticias

Lista de Autopublicados

Siiguiendo esta increíble iniciativa de Paula ¡ya está el banner en mi página!

Paula De Grei

Me he propuesto una vez al mes hacer dar vuelta la #ListaDeAutopublicados por todas las redes que tengo, pero como no soy una araña y no sé tejer, les pido a todos los que pasen por acá, integrantes o no de la misma, y que siguen este sitio por alguna razón, le dejen sus deditos y corazoncitos tan necesarios en estos tiempos de soledad por alguna plataforma.

A su vez, voy a comenzar a solicitar a los integrantes que coloquen en su sitio/blog el banner de la iniciativa con la etiqueta #ListaDeAutopublicados, que hasta ahora solo El blog de Lídia y yo tenemos.

Vamos, que somos todos/as autores/as y apoyarnos hace la diferencia. 

¿Cómo formar parte de la lista?

Veraquí.

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