Narrativa

De 12 relatos para que me creas #7: “Mari”

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Ilustración de Sara Herranz.

Esa vez que hablé con ella me dijo que ya no aguantaba. Le dije: «Espero no estés pensando en suicidarte», ella contestó: «¿Para que me voy a suicidar si ya he estoy muerta en vida?». Qué fuerte.

Mari siempre fue de las que reía todo el tiempo, desde que era niña. Siempre tenía chistes para nosotras. Siempre quería que saliéramos a bailar, de fiesta, le gustaba beber. Empezó desde los once años. También fumaba, constantemente, un paquete diario. Yo nunca entendí por qué todo aquello y pensé que era solamente es rebeldía típica de adolescente. ¿Rebeldía de adolescente? Puta, si ya tenía 26 años y seguía destruyéndose. Se consiguió un novio con el que llevaba saliendo cuatro años, un malparido el tipo. Le pegaba. Vaya que le pegaba.-

— ¿Por qué no lo dejás?

—Es que vos no entendés.

“Miedo a la soledad , fue su argumento, en resumen. ¿Cómo puede preferir ser saco de boxeo a estar sola?, me preguntaba yo. Y una vez se lo reclamé, después de que llegó a mi casa con el labio reventado y el ojo morado. Lloró, lloré, lloramos un montón.  Y yo no me aguanté. Le solté todo lo que sentía. Ella sólo me miraba, lloraba. Le dije de todo, que dejara esa vida, que si acaso era que no se quería a ella misma, que yo la quería demasiado como para verla así.

Y ese día lo supe. Supe todo. Después de quince años de amistad.

— Para vos es fácil preguntarme todo esto cuando has crecido en una familia completa, cuando tenés a tus papás, a tus hermanos. A mí mis papás me abandonaron, desde los tres, vos los sabés. Me quedé con mis abuelos, traducción: SOLA. ¿Mis tíos y primos? Esos llegaban a la casa, me sonreían, me decían “¿Querés jugar chiquita?” y el juego era sacarse el pene enfrente de mí, hacerme que se los tocara; o echarse algún dulce y pedirme que se los chupara. Me tocaban, se masturbaban encima de mí. Yo sabía que aquello estaba mal, lo sabía. Pero cuando fui creciendo y trataba de negarme a esos abusos: golpe aquí, golpe allá. Perdí mi virginidad a los once, mi tío me penetró hasta el alma, supongo que por eso la tengo agujereada. Cuando por fin me salí de donde mis abuelos a los dieciocho, fue para vivir con Julián. Pensé que él era mi escape, mi refugio. Y lo fue, lo sigue siendo. Sólo que viene con un precio, uno que otro moretón. Pero no me importa, no quiero estar sola, no puedo estar sola y si nunca te lo dije es porque, Ana, tengo vergüenza de quien soy, de quien he sido, de que mi cuerpo ya no es más mi cuerpo y de que mi alma desapareció, porque no sé qué es el amor de verdad.

Y ahí sentí que me disparó al corazón. Mi amiga, mi pobre amiga. Sufriendo todo aquello y yo, ignorante. La vi, lloré y la abracé durante horas. Le dije que, después de ese día, jamás pero JAMÁS la iba a dejar sola.

La Maga**

 

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Paula De Grei

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Narrativa

De 12 relatos para que me creas #6: El extranjero

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Yo pensaba que ibamos a ver miles de lunas juntos. Porque sus besos me lo decían cada día. Él era de un país lejano, y cuando lo vi la primera vez en aquel bar durante el invierno, pensé que eramos el uno para el otro. Su rostro era cálido y sus ojos muy negros y perturbadores. Me gustó, le gusté, todo empezó entonces. Nos reíamos mucho, todo el tiempo; solo que a veces no siempre me daban risa sus palabras, a veces eran como balas. A veces no me respondía los textos. No le importaba saber cómo estaba.

Llegó el verano un día, encontré boletos baratos para volar a mi país. Era lo que más anhelaba en la vida. Fui tan feliz. Pero, cuando le dije, su mirada se volvió fulminante y fría.

Bum.

Un golpe en la cara.

No entendía nada. Me petrifiqué y mis ojos se aguaron. Él me tomó de los brazos, me lanzó de la cama. Yo tuve miedo, porque nunca habíamos tenido relaciones, yo quería esperar.

—¡No, por favor! —le rogué con la voz entrecortada.

Él me miró, pausó por un momento. Y se  quitó de encima.

—Es que ya no aguanto, te necesito —dijo— Pero no puedo, mi religión, mi religión…

Y comenzó a llorar , sujetó su cabeza con ambas manos, mientras me daba la espalda.

—Y ahora te vas por todo el verano, me vas a dejar aquí —continuó diciendo, mientras me veía con odio.

Yo no sabía qué decir. Seguía impactada por su comportamiento. Entonces se volteó, me besó apasionadamente y comenzó a tocar mis partes íntimas.

—No, por favor, no.

—Solo dejame tocarte ahí..

—No, no, ¡basta!

Y comenzó a hacerlo rápido y fuerte, y me dolía. Y ahogué mis gritos, y mis manos estaban ambas sujetadas por su otra mano. Y yo quería moverme, pero no pude. Y lloraba, lloraba.

Pero todo acabó pronto. Él se levantó, me vio con enojo, y se fue. Yo me quedé acostada, y ya no ahogaba mi llanto. Comencé a sollozar fuertemente.

Esa fue la última vez que lo vi.

La Maga**

Narrativa

De 12 relatos para que me creas #5: Shorts

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Los aborrezco, son cortos, a veces medios, a veces largos. Pero los odio. No puedo. La exposición de mis piernas es algo que no…no…no puedo. Recuerdo que mi aversión comenzó en la tarde en que mi prima y yo comíamos paletas heladas de coco, en su cuarto. Qué calor hacía, recuerdo. Era un sol desgraciado, molesto. Pero teníamos once y trece años, queríamos salir, respirar el aire, ver niños guapos en la cuadra, y reírnos hasta la madrugada.

—Salgamos, vaya.

—Que no. Que ahí están los albañiles, me da pena.

—Vaya, vamos.

Y fuimos.

—¡Qué lindas piernas, mi amor!

—Mmmm qué tiernitas más bonitas.

—¿Cuántos años tenés mi amor?

Horror. Pena. Vergüenza. Estupefacción. Sólo teníamos once y trece años.

La Maga**

Movie reviews

Movie Reviews: I, Tonya.

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Calificación personal: 10/10

Escribo esta reseña con un buen sabor de boca después de haber presenciado el excelente desempeño de Margot Robbie personificando a Tonya Harding.

La película I, Tonya, dirigida por Craig Gillespie y producida por Margot Robbie, relata la vida de la patinadora artística Tonya Harding, incluyendo aspectos de su vida como atleta, como hija y mujer abusada, y finalmente como paria de la sociedad ante el bien sonado escándalo protagonizado con la patinadora Nancy Kerrigan.

La película se va desenmarañando en dos niveles narrativos, por un lado vemos las numerosas entrevistas realizadas a Tonya, su madre, Jeff Gillooly su ex esposo; y por otro lado vemos el desarrollo de las secuencias visuales de forma cronológica, desde el comienzo de Tonya en el patinaje artístico, hasta su caída en el anonimato. Es necesario apuntar que esto es algo muy difícil de lograr en un largometraje de más de una hora y media, pero Gillespie y todo su equipo logran realizar un trabajo visual impresionante. La fotografía de la película es fenomenal, los colores y las secuencias están claramente marcadas con un tono irónico, el que hace de esta película una comedia deportiva oscura y cargada de honestidad.

En cuanto a las actuaciones, Margot Robbie y Allison Janney se llevan todos los méritos en el filme. Janney incluso fue galardonada con un premio de la academia el pasado febrero de este año. Ambas actrices sorprenden por las impactantes transformaciones físicas y por las escenas violentas que comparten juntas. Robbie tuvo que entrenar durante meses, e incluso fue capaz de realizar algunas de las escenas de patinaje que se observan en la película. Pero, y esto es algo digno de reconocerles al equipo de trabajo en este filme, el famoso triple axel realizado en la competencia nacional de 1991 fue obra completa de la edición digital, ya que fue muy difícil encontrar una patinadora que estuviera dispuesta a realizar el tan arriesgado salto.

Una de los aspectos que más gusta de esta película, es que jamás se trata de presentar a Tonya como una mujer buena e inocente, al contrario, se nos presenta como realmente es: una redneck con personalidad explosiva y siempre lista para pelear por sus sueños y defender sus opiniones. Incluso hablando del sonado ataque hacia Nancy Kerrigan, planeado por el ex esposo de Tonya, Jeff Gollully; vemos a una Tonya expuesta y contando su verdad de los hechos, sin miedo al que diran, recuperando un poco de respeto por parte de los medios, después de que decidieron enterrarla por más de 24 años. Si no saben de qué escándalo hablo sigan este enlace aquí y verán la infinidad de videos que existen sobre esto, fue un incidente muy popular durante la década de los años 90.

Hay tanto que decir sobre esta película, pero temo que mi entrada sea demasiado larga. En conclusion, recomiendo ver esta película para entender un poco mejor el lado de la historia de Tonya, y también para comprender como ella también fue una víctima. No tengo nada malo que decir sobre este film. La he disfrutado mucho y desde ya es una de mis favoritas.

Sara Rico-Godoy*

 

 

Narrativa

De 12 relatos para que me creas #4: El Vampi

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Ilustración de Henn Kim

Se llamaba Raúl, pero le decían El vampi, porque tenía colmillos gigantes y era de los que chupaba la sangre a cualquier  compañera del colegio que se le pusiera enfrente. A veces me hablaba, yo trataba de evitarlo, porque me sentía intimidado. Era guapo ¡vaya que era guapo! era bastante alto, y fuerte. Las veces que me hablaba solo me decía: «Ajá Ricky, ¿Qué contás? MARICA.» Y se iba. Yo no decía nada. Yo sólo callaba.

Una vez caminaba hacia mi casa, la que estaba a solo tres cuadras del colegio. De repente, en un callejón cerca del tonel de basura, escuché que alguien me llamaba: «Ricky, vení.» Y yo fui. No sé por qué fui, pero creo que fue porque reconocí la voz.

Cuando avancé apareció él. Me cogió de los hombros y me estampó contra la pared en el callejón. Me empezó a tocar ahí abajo y me besó. Yo quería resistirme, pero era más fuerte que yo. Me abrazó jadeando y se frotó contra mí fuertemente, hasta que acabó. Luego me vio a los ojos, enojado. «Ni una palabra a nadie, mariquita.» Y me arrojó contra el tonel de basura, a donde pertenezco, supongo.

Al levantarme noté que una de mis compañeras había visto todo, porque se acercó para hablarme. «Tranquilo, Ricky. La próxima vez no caminés solo, y si te estás solo y te agarra, no te resistás, es más fácil así. Creéme, yo lo sé.»

La Maga*