poesía

Nuestro cada día

Ilustración de Sara Herranz.

Es dormir,

Despertar,

Vernos y reír.

Acalambrar los labios

De tanto beso acostumbrado.

Es cerrar los párpados

Y perdernos en la nube fiel de sueños

Que desfilan

Cuando tus ojos danzan bajo la sábana,

Y miran campos repletos de flores amarillas.

Es ese balcón,

Testigo de noches frías

Y noches tibias,

Y noches.

Nuestro cada día,

No hay café

Pero hay risas.

La Maga**

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La serie de “12 relatos para que me creas” ya casi llega a su final

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¡Saludos, magos blogueros y lectores!

Como ya podrán haber visto, la serie de los 12 ya va por su relato número 9. Ha sido una experiencia maravillosa, pero a la vez oscura y profunda. Al finalizar la publicación de relatos les contaré más sobre mi experiencia y todas las cosas que sentí al realizar esta curación, no solamente mía, sino de muchas personas que han vivido situaciones de abuso en carne propia. Agradezco infinitamente a las personas que dieron un paso adelante y quisieron compartirme sus experiencias, algunas tan terribles que fueron muy difíciles de escribir.

Hoy escribo esta bitácora para contarles que una vez acabada la serie, daré paso a publicar más de los poemitas que suelo compartirles, y que también experimentaré mucho más en un subgénero narrativo en el que he incursionado algunas veces ya en el pasado, pero que no me he dado a la tarea amplia de proyectar, y ese es…

*drum roll*

¡El de terror/suspenso!

Sé que muchos de mis lectores estarán contentos con este experimento, y quizá otros no amen tanto la idea, pero vamos a ver qué tal resulta este nuevo proyecto para el cual ya me he estado preparando muy bien (algunas pesadillas incluídas). Bueno, espero sus comentarios sobre qué piensan de esto ¿Les atrae la idea o no?

¡Hasta la próxima, magos!

Sara Rico-Godoy,

La Maga**

Narrativa

De 12 relatos para que me creas #9: El tío

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Ilustración de Henn Kim

—No quiero ir donde mi tía Lidia, mamá.

—¿Y por qué? ella muy cordialmente te invitó a su casa en la playa, si serás malagradecida.

Prefiero morirme.

—Ya te…ya te he dicho…el porqué. —Marina sudaba y temblaba al enfrentarse a su madre, siempre recta y estricta.

—Ya vas a empezar con lo mismo…que tu tío aquí, que tu tío allá…

—Ese hombre no es mi tío.

—Mirá Marina, no hablés así de tu tío y dejá de hacer tu típico drama. Se nota que te morís por ser el centro de atención.

Pero Marina no deseaba ser el centro de nada, peor el de su tía o de su madre, o de nada. Si mi tía Lidia supiera todo lo que me pasa. Intentó mil veces contarle a su madre sobre su tío, pero ella no le creía, ni siquiera la dejaba terminar de contar su triste historia.

Y al final, aunque luchó, no pudo hacer nada. Pronto se encontró en el cuarto que su tía tenía preparado para ella. En su cabeza rondaban las palabras de su tía Lidia: «¿Para qué le ponés llave, sobrina? no es necesario —y lo dijo riendo mi tía, cómo si apañara lo de su marido— Quien sabe qué cosas querrás hacer ahí encerrada niña ja, ja, ja».

Y ahí estaba Marina, sin encierro, sudorosa y asustada. Temía lo peor, pues podía sentir ese olor a belmont azul siempre que se le acercaba.

—Sshhh, shhh. Te me callás Marinita, no hagás ruido, que se puede despertar tu tía. Vaya, vení, recordemos los viejos tiempos.

Morir quisiera

La Maga**

 

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¡500 seguidores en WordPress!

¡Saludos magos!

Hoy quiero contarles que finalmente ¡el blog ha llegado a los 500 seguidores! Estoy eternamente agradecida por el apoyo y es un honor para mí el saber que les interesa leer lo que escribo. También pueden seguirme en mi página de facebook Blog de una maga, y en Instagram como @blogdeunamaga

¡Nos seguimos leyendo blogueros!

Sara Rico-Godoy,

La Maga**

Narrativa

De 12 relatos para que me creas #8: De rodillas.

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Ilustración de Henn Kim

Un año y medio me había costado olvidarte, maldito. Días y noches completas de llanto y deseos de morir, deseos incansables. Pero tenías que buscarme, de nuevo ¿Casualidad? no sé, ¿Qué es la casualidad? Quizás para vos sea reencontrarnos, desnudos mentalmente, en la completa soledad de la segunda mitad de los veintes. Pero para mí, casualidad hubiese sido encontrarnos en la línea del café, o en el taxi, o en el mismo bus, donde hay gente ¿sabés? no en lo vulnerable del aislamiento de este cubículo de oficina, muerto y triste.

Ya eran las seis de la tarde. Yo me quedé pasada la hora de salida porque tenía que hacer un informe para el día siguiente. Todos se habían ido. Paula, mi vecina. Ramón, el conserje. Ellos, con los que más me sentía segura.

— ¿Estás segura que te querés quedar hasta tarde? Yo te puedo esperar, si querés. Luego te llevo a tu casa.

— No, mujer. No me esperés, me voy a tardar.

Estúpida.

Cuando llegaste, me dijiste que tenías un paquete que entregar, que buscabas a “Doña Laura”.

No trabaja ninguna Laura por aquí ¿Cómo te dejaron entrar? ¿Cómo YO te dejé entrar?

Palabras, sonrisas, tu mano en mi brazo, caricias. Y yo que caigo, muerta como lo he estado sin vos todo este tiempo. ¿Por qué tenés este poder sobre mí?

Sin escape. 

No sé cómo lo hiciste, pero lograste succionar mi alma, y lograste que yo te succionara la tuya. De rodillas, sola en el cubículo de la oficina, muda, sin oportunidad de objetar, gritar, llorar. Tu pene en mi boca proclamándose rey. Me eché para atrás, dije NO. Pero vos no lo ibas a permitir, te pusiste agresivo, me tomaste fuertemente de los hombros y me colocaste, de nuevo, de rodillas. Me jalaste del cabello y forzaste tu miembro dentro de mi boca, me golpeaste porque no quería, me llamaste PUTA. Me amenazaste con publicar mis fotos, aquellos videos.

— Le voy a decir a tu nuevo noviecito lo puta que sos.

Martín. Con el que estaba saliendo hacía un mes. ¿Cómo sabía de esto?

Me gritabas, que querías que lo hiciera como querías. Y yo lo hice, lo hice. Por miedo. Por mí, por Martín.

Acabaste y te fuiste sin decir ni una palabra. Yo me levanté, tomé productos de limpieza y el suelo quedó como si ningún huracán hubiese pasado por ahí.

Luego me peiné, me acomodé en la silla, y continué escribiendo mi informe.

¿Llorar? No hay tiempo para llorar. 

 

La Maga**

poesía

Letras

Ilustración de Sara Herranz.

Y es que estoy plenamente convencida

Que al final de todo,

Siempre

Y lealmente,

Lo único que no morirá

Son las letras.

Mi pareja se irá,

El perro morirá,

La familia olvidará

O moriré.

Y yo…

También me iré,

Moriré.

Y sé que al final

Lo único que quedará,

Aún después de que parta

Serán las letras.

La Maga**

Sin categoría

¡La Lista de Autopublicados se hace grande!

¡Aquí la lista de autopublicados! Infinitas gracias a Paula por hacer esto.

Paula De Grei

Ya somos 31 personas que forman parte de esta iniciativa que de a poco va teniendo mayor visibilidad. Para que se hagan una idea, solo desde Facebook llegamos a 2085 personas, 549 visualizaciones en el blog y en Twitter como 5000 impresiones, ¡lo cual es un disparate! Y mucho más de lo que algún día pensé que se iba a poder lograr.

Estos números que si bien parecen fríos y sin sentido, son los que hacen que la iniciativa se mueva, que los usuarios de las redes nos conozcan y que se queden con la impresión de la portada de nuestros libros, y para eso es fundamental que todos los integrantes nos apoyemos.

Como medio de promoción fundamental estoy utilizando mi cuenta de Twitter, que si a alguno de los que me siguen les hace falta conocer es: @lalocareprimida. Es desde ahí que mes a mes abro un hilo…

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