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Estoy hecha de dos lenguas

Ilustración de Elesa

Quién soy en realidad incomoda y no agrada. No es normal que me quiera expresar en dos lenguas en el mismo discurso, peor que escriba posts en redes sociales utilizando una lengua en lugar de la otra. ¿Y si te dijera que mi cerebro no nació con un botón de turn off con el que apague el inglés o el español? A veces lo que quiero expresar mi mente la procesa más rápido en una lengua y no en la que te gustaría escuchar. Pero intento ¿Sabés? Intento no incomodarte ni que te parezca que soy “fresa” o floja, intento encontrar en el diccionario de mi cabeza la traducción más precisa que al final no será lo suficiente para transmitir el pensamiento que tenía. Y hago eso cuando vos hablés esa otra lengua que tanto reprimís en mí.

Y es que esa soy yo. Bilingüe desde edad temprana. Una persona que sueña en dos lenguas. A veces habla sola consigo misma en dos lenguas. Depende del mood ¿Entendés? Depende de quién sienta que es en ese momento. Quizás es Sara la hondureña que habla español regional propio de Tegucigalpa-no de Honduras, de Tegucigalpa-. O Sara la que habla inglés casi logrando “imitar” un acento nativo.

Inglés es mi segunda lengua, como quizás lo es la tuya. Sin embargo, a diferencia de otros bilingües, mi inglés jamás se va. Jamás. Llego a casa y aún sin necesidad de hablar inglés lo hablo, conmigo misma, practicando diálogos de situaciones que jamás van a suceder, leyendo posts en redes sociales o interactuando con angloparlantes. La música que escucho es en su mayor parte en inglés. No, no es porque glorifique el inglés, porque a veces el español es quién toma el protagonismo de mi vida. Lo que pasa es que el inglés también es parte de quién soy y he sido. Me he enamorado en español, pero también en inglés. Algunos de los mejores amigos que he tenido sólo hablan español, otros solo hablan inglés. ¿Podes creer que lo mío no es pretender ser quien no soy si no que es esto realmente lo que soy? Estoy hecha de intercambios, de code-switching, de calcos, de cognados. Mi cerebro oscila entre el inglés y el español TODO EL TIEMPO, duerma o esté despierta, llore o esté contenta. Perdón si te incomoda, pero esto soy yo. Estoy hecha de dos lenguas.

Sara Rico-Godoy.*

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Sí, estudio un doctorado, pero no soy extraordinaria.

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Ilustración de Sivan Karim

Aunque a veces quiera creerme que soy un superhéroe, no, no lo soy. A veces actúo como que ya tengo el doctorado en mis manos, pero solo actúo. Por dentro todo es diferente. Por dentro mi mente grita “¡iImpostora! ¿Qué haces allí? No sos lo suficiente ¿Quién se confundió y te puso en el lugar en que estás?”. Y es por eso que trato de probarme a mí misma constantemente. No es por competir con vos colega, compañero, profesor…es por competir con ella, con mi mente, la que jamás se calla. Por eso tengo ataques de ansiedad cuando pienso que me voy a sacar una calificación baja, la temida “B”. Mi mente que dice: “Una A- es una A. Pero una B, es como una F”. ¿Presión? Para nada. Y lo peor es que la que se presiona soy yo misma. Pienso que me ha costado tanto llegar hasta aquí que lo menos que puedo hacer es rendir al 100%….pero a veces, a veces ese 100% es 70%.

A veces  no quiero despertar pensando que ese día debo enseñar mis clases, que debo enfrentar un grupo de 25 estudiantes que esperan todo de mí pero que dan nada de sí mismos. Que tengo que presentar ese artículo, o hacer ese examen para el que casi no estudié porque preferí dormir. Que tengo que ver a ese profesor que no me agrada, que tengo que esuchar a esos compañeros que dicen mucho pero a la vez no dicen nada. Que tengo que escucharme a mí tratando de estar a su nivel, diciendo una sarta de estúpidos comentarios que mejor se hubieran quedado guardados en mi cajita de seguridad, en la zona silenciosa de mis pensamientos que mueren.

No me aislen. Colegas, nuevos amigos, conocidos de hace poco. Piensan que porque digo “Estoy haciendo un doctorado” es un no automático a todas sus invitaciones sociales. “A esa no la invitemos mejor, está en Doctorado la pobrecita, no ha de tener tiempo”. ¿El tiempo? Es relativo. Si tengo dos horas para sentarme a llorar por alguno de mis fracasos académicos entonces créanme, queridos, que tengo tiempo para sentarme a tomar una cervezas con ustedes y sus amigos.

No me gusta la gente que me dice “Estás estudiando un doctorado en Estados Unidos, has de ser muy inteligente” y entonces ahí termina la conversación, como si no pudiésemos encontrar nada en común, como si yo fuera alguien inaccesible o diferente a ellos. Soy inteligente sí, pero también lo que logré es porque me lo trabajé. No es solamente cuestión de ser inteligente, muchas veces es también cuestión de paciencia y perseverancia. No me alcanzaría esta página para detallar todas las cosas que hice para llegar donde estoy, las horas frente a una computadora llenando formularios, enviando correos. Las horas invertidas moviéndome de acá para allá para conseguir documentos, firmas, traducciones. Y el dinero ¡ni hablar del dinero! no sólo mi bolsillo sufrió con esto, también los de mi familia, cuya ayuda fue imprescindible. Tampoco diré que lo hice todo sola, eso sería una gran mentira. Sin ellos tampoco habría logrado nada. ¿Ven? No es sólo es cuestión de inteligencia, es cuestión de convicción y estar rodeado de las personas correctas.

Así que no. No soy extraordinaria. Soy nada más el resultado del esfuerzo individual y el colectivo. Lastimosamente ahora estoy en la etapa en que me toca sola, en que me toca tener que ser la única que escucha a mi cabeza constantemente jodiéndome, diciéndome que no sirvo para esto, que no voy a llegar lejos, que a nadie le va a gustar lo que escribo. Despertar me toca sola. Cocinar me toca sola. Cuidarme para no enfermarme. Estudiar y trabajar. Y me cuesta, y me duele. Creo que si fuera extraordinaria nada sería así de difícil ¿O sí? Pienso que no. Pero es a mí a quién le toca sentirse extraordinaria, aunque no lo sea. Porque si no, sin engañar a mi mente, sin pretender ser lo que no soy, todo sería el caos y el desorden. Y no me puedo dar ese gusto, no estando donde estoy ahora.

Sara Rico-Godoy**

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Pensamientos de domingo por la noche

Ilustración de Henn Kim

Las sirenas de las ambulancias que corren a la ayuda pronta del malherido o del enfermo. La lluvia golpeando mi ventana recordándome que aún no he comprado ese abrigo para días como este. Mis botas húmedas de los pasos dados unos minutos antes mientras volvía a casa de una noche llena de comida y amigos latinos. El silencio, la luz tenue de mi cuarto, la noche.

El triste sentimiento de que mañana es lunes (sí, sí, culpemos al capitalismo como hacemos con todo lo demás). La incertidumbre de las deudas. El sinsentido de lo que se estudia, de lo que se hace. Este blog sin atender, las continuas entradas de mis amigos escritores y ese concurso…ese maldito concurso.

El concurso…

Uno más que pasará desapercibido.

La beca para hacer investigación… aún es muy temprano para pedirla, mi tesis es un espermatozoide. La carta de recomendación que espera en blanco en el ordenador. Las pruebas sin revisar, los correos sin reponder, la responsabilidad…la responsabilidad…la…res…pon…sa…ble. ¿Yo?

Yo.

Sara Rico-Godoy**

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Quiero hacer cosas emocionantes…

Ilustración de Kelly Smith

Hacerlas, y grabarlas en mi mente hasta que muera. Mas últimamente siento que me olvido de mí, de mis pasiones, de las cosas que me hacen ser feliz. Hace unos días leía en mi clase de portugués un escrito llamado “Mudança”, lo que signifca “cambio”. El escrito se basa en tomar riesgos y en hacer modifiaciones en nuestra vida. Pero no se trata de cualquier alteración, sino de realizar cambios que impliquen una experiencia nueva y gratificante. El escrito, que se atribuye a Clarice Lispector (pero en realidad, al parecer, es de otro escritor) va así:

Sente-se em outra cadeira, no outro lado da mesa. Mais tarde, mude de mesa.
Quando sair, procure andar pelo outro lado da rua. Depois, mude de caminho, ande por outras ruas, calmamente, observando com atenção os lugares por onde você passa.
Tome outros ônibus.
Mude por uns tempos o estilo das roupas. Dê os seus sapatos velhos. Procure andar descalço alguns dias. Tire uma tarde inteira para passear livremente na praia, ou no parque, e ouvir o canto dos passarinhos.
Veja o mundo de outras perspectivas. “

(Si quieren leer el escrito completo hagan click aquí. Está en portugués pero se logra comprender sin necesidad de saber mucho).

La cosa es que este poema describe exactamente todo lo que yo no estoy haciendo ahora con mi vida. Sin quererlo, aunque en mi profesión es difícil caer en la rutina, estoy cayendo en el sinsentido de los días repetitivos. Ya casi no hago cosas emocionantes, ni me atrevo a probar nuevas cosas. Ahora todos los días camino por las mismas calles, hago las mismas cosas, veo a la misma gente. No paro de trabajar y rara vez me detengo a pensar en qué podría variar el día de hoy.

Quiero hacer cosas emocionantes.

Aunque sé muy bien que el bolsillo a veces no es mi mejor amigo, que las deudas me ahogan de a poco y que claramente el estrés y la ansiedad del futuro están apoderándose de mí lentamente, quiero hacerlas.

Quizá sea ya momento de crecer, siempre recordando que cada año que pasa me hago más vieja y que el reloj está andando. Debo hacer ese viaje que tanto anhelo. Debo por fin subirme a una montaña rusa. Quizás deba ya dejar de postergar la visita a terapia, quizás deba de una vez resolver mis problemas de autoestima. Quizás deba dejar de pensar en esa amiga que perdí y en qué hice mal. Quizás deba ya de parar con la amargura que me dejó el pasado y ver lo que estoy haciendo ahora. Quizás ya es hora de aprender de una vez a conducir, quizás ya es hora de empezar a comer bien…

¿Quizás?

No. Ya. Ya es hora de hacer todo eso y más.

Ya es hora de ir tras lo que quiero en mi vida. Ya es hora de invertir en mi futuro. Ya es hora de poner las cartas en la mesa, pensar en echar raices, hacer algo grande…

Escribí ese maldito libro, contactá esas casas editoriales, participá en ese concurso de cuento, enseñá a tu profesor tu primer intento fallido de autopublicación, escribí, aunque sea malo, escribí. Empezá a leer para esos malditos exámenes de comprensión, definí el tema de tu tesis, elegí tus clases en bases a tus objetivos, hacé, dejá de pensar y hacé. El momento es ahora, las “Mudanças” son lo único permanente.

Sara Rico-Godoy*

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En los vestidos de Juana de Castilla

¡Hola lectores!

Como ya saben, siempre que me pierdo trato de mantenerlos al tanto de un poco de lo que he estado haciendo en las últimas semanas, y por los momentos la aventura no puede ser menos que caótica.

En mi clase de literatura este semestre he tenido que elegir una novela histórica contemporánea, me he decidido por El pergamino de la seducción de Gioconda Belli, escritora nicaragüense muy reconocida internacionalmente y a la cual admiro enormemente. Esta novela reescribe la historia de Juana “la loca” ubicándola en el contexto del siglo XX con la vida de Lucía, nuestra protagonista.

Lucía, seducida por el historiador Manuel quien promete contarle la historia de Juana, comienza una especie de role play para recrear las vivencias de Juana, y esto lo hace a través de los vestidos renacentistas que Manuel la hace usar para sentirse Juana. Al principio lo de los vestidos me ha parecido una bobada, vamos, pero después también yo me he dejado hipnotizar y me ha encantado la utilización de este artefacto como un puente conductor entre la voz de Juana y la voz de Lucía. La novela está narrada por las dos voces femeninas principales en la obra, y el marco de separación está muy delimitado por el vestido. Lucía nos narra sus vivencias en el colegio de monjas; Juana nos narra su vida desde que se casa con Felipe el hermoso, y ambas historias se separan por una cosa: los vestidos. Es por eso que he seleccionado el uso de esta prenda como el tema de mi trabajo final para esta clase y la verdad estoy emocionada de ver qué hallazgos haré al respecto.

Cabe recalcar que después de leer esta novela es inevitable que mi percepción hacia Juana de Castilla cambie, la forma en que Belli me ha hecho entenderla es increíble y quiero unirme a esa ola es personas que están pidiendo una re-escritura de la historia de Juana, antes loca, sí, pero porque se nos hacía difícil pensar que una mujer que estuviera en su sano juicio no fuese tan devota católica y experimentara tanta pasión y celos por su ser amado. Quizás había algo malo con Juana mentalmente pero es necesario sentarnos a pensar si realmente ese estado mental no fue mera consecuencia de los maltratos y del encierro que sufrió.

Bueno, habrá mucho que decir pero por ahora déjenme ponerme el vestido de Juana.

¡Hasta la próxima, lectores!

Sara.

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A propósito de Fobias y otros menesteres…

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¡Saludos lectores!

El día de hoy nada más quiero bitacorear y contarles más o menos en dónde he estado metida estas últimas semanas.

La razón de mi poca frecuencia en cuanto a publiación muchos de ustedes la saben. Estoy actualmente sumida en mis estudios de doctorado y eso consume la mayor parte de mi tiempo. Sabía que esto sería así y bien pude haber cerrado el blog y decir adiós para la posteridad, sin embargo, no quise hacerlo así y decidí continuar aunque fuese publicando esporádicamente porque siento que me lo debo más a mí que a ustedes.

Como ya habrán notado me he quedado por el relato #4 de la entrega de Fobias. He querido rematar con los dos últimos cuentos pero el trabajo de la academia se me ha cruzado por en medio y he decidio postergar el proyecto. De todas maneras he notado que los relatos carecen de popularidad y han sido los menos apoyados y comentados en toda la historia de mi blog. Quiero preguntarles ¿Desean que finalice la entrega? ¿O prefieren ver otro tipo de escritos más ligeros y cortos? Si no hay comentarios en esta entrada entenderé que el experimento de Fobias ha sido fallido y pasaré página sin dolor, pues al final era nada más eso, un experimento.

Que estén bien y nos vemos en la próxima.

(Los estoy leyendo también)

Sara.

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Una nueva etapa para el blog: Adiós, maga.

¡Saludos lectores!

La bitácora del día de hoy tiene el fin de informarles sobre la nueva etapa en la que entrará el blog a partir del primero de octubre, día que también me hago un año más vieja.

Ya hace cuatro años que el blog se conoce con el nombre de “Blog de una maga”, como ustedes ya saben. El seudónimo surgió desde los años en que participé en concursos de poesía y cuento utilizando el mismo, tanto por mi gusto por la magia potterniana, como por el famoso personaje de Cortázar.

Pero, como en todo, ha llegado el tiempo de cerrar ciclo. Como muchos habrán notado, la página llevó el dominio de blogdeunamaga. com por casi dos años, pero hace unos diez meses decidí descontinuarlo para dar a conocer el blog con mi nombre real. Quise hacer la transición poco a poco y finalmente encontré el día perfecto para cambiar el nombre del blog, que pasara de ser “Blog de una maga” al “El blog de Sara Rico”.

El cambio se debe a muchos factores. Me di cuenta que entrar a la edad vigésima octava significa para mí el acceso a una adultez que me he rehusado a acoger. Es entrar al ascensor hacia el tercer piso. Otro de los factores es que ya comienzan a surgir blogs de magos y magas ilusionistas reales -yo no lo soy- y yo comienzo a ser confundida por maga real en dicho gremio que no es el mío. Otro factor es que mi predilección por dicho seudónimo ya forma parte de una etapa en mi vida que ya no existe, si bien aún rindo culto a las maravillas creadas por J.K Rowling, ya no guardo afinidad con el personaje de Lucía la maga. Nunca tuve nada en común con ella y supongo que mi admiración venía de un deseo melancólico por ser una romántica pos-moderna (como todos los somos al comienzo de los veintes).

Sin embargo, no pienso renegar de un pasado literario gratificante y que me ha hecho quién soy hoy. El título de Blog de una Maga siempre guardará un espacio importante en mi corazón, pero es momento de avanzar y ser felizmente la académica e investigadora en la que me estoy convirtiendo, la cual difícilmente se identifica con un seudónimo como ese.

Agradezco a todos los que se dejaron llamar “magos lectores” por mí. A los que abrazaron mi magia y también me la dieron. Solo les aviso que dentro de poco verán su lector/timeline con una maga ausente, pero con una investigadora y académica que surge.

Hasta siempre, maga. Te dejo volar.

Sara Rico-Godoy.

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Fobias

Ilustración de Javi de Castro

¡Saludos magos lectores!

Como ya habrán leído mi entrada anterior “La reina”, les quiero comentar que esta es la primera entrega de la serie titulada “Fobias”. En esta serie se manejarán seis relatos (para la incomodidad de los obsesivos con los números pares), donde exploraré senderos ocultos de algunas de las fobias que existen en el mundo, algunas más conocidas que otras. Como lo prometido es deuda, inauguro con esta bitácora mi experimento con la literatura de terror psicológico, proyecto del cual ya les había comentado en una bitácora anterior.

Espero disfruten de esta serie, no olviden dejarme sus comentarios y reacciones.

¡A leer y a temer!

Sara

-La Maga**

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Los 12 relatos para que me creas, ha llegado a su fin

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¡Saludos magos lectores!

Hoy escribo esta entrada para agradecerles por acompañarme en este viaje de Los 12 relatos para que me creas. Ha sido una vorágine de historias, personajes y sentimientos. Cada relato que se me entregó o que escribí a partir de la experiencia personal, tuvo gran impacto en mi vida. Como les había mencionado en una bitácora anterior, la experiencia de escribir cada relato tuvo sus peripecias, algunos relatos fueron más difíciles de digerir que otros. Muchas veces no quise sentarme al ordenador para escribir, mi mente me decía “No quiero, no puedo”, hubo demasido dolor en algunas de las historias que me fueron confiadas, y por eso me ausentaba por varios días, o semanas. Fallé en entregar un relato cada semana, pero muchas veces mi mente divagaba en si debía contar eso o no, a veces el relato ni siquiera era una experiencia mía pero no sabía, no encontraba palabras que pudieran relatar una vivencia ajena y tan dolorosa. Mi sensibilidad tuvo que llegar a su punto máximo para poder identificarme en las historias. Hubo, incluso, una ocasión en que publiqué el relato tal y como me fue entregado, tal es el caso del relato número diez, el cual no fue escrito por mí, sino por la persona que me lo confió.

El relato más ensordecer, a mi parecer, es el relato final, el cual por eso decidí dejar para el cierre. Mi idea fue comenzar con un relato “inofensivo”, para luego en un aumento de intensidad acabar con el relato más cruel y doloroso. Lloré mucho al escribir ese relato, dudé mil veces si contarlo o no, pero creí que lo haría por ella, por la “Julia” verdadera, la cual sé que donde sea que esté descansa por fin al ver su historia finalmente contada.

Nada más que agradecerles por los comentarios, los likes que en un total fueron 398 por toda la serie, y por confiarme sus vivencias para dejarme publicarlas en esta colección, la cual es solamente un intento más de hacer conciencia en las personas sobre el abuso, tanto a mujeres como a hombres. Hay que hablar, hay que dejar el miedo, hay que usar la voz, que es el arma más poderosa que poseemos. Pero sobre todo HAY QUE CREER.

YO SÍ TE CREO.

Gracias infinitas, y cerramos ciclo.

Sara Rico-Godoy,

La Maga**

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Antología “Todos somos inmigrantes” se publica.

¡Saludos magos!

En esta ocasión les escribo para contarles con mucha emoción que finalmente se publicó la antología, donde aparece uno de mis cuentos titulado “Sueño americano”. Hace unos meses les había comentado sobre este logro y hoy finalmente lo veo hecho una realidad.

Todo se dio gracias al concurso realizado por la editorial mexicana Benma, donde mi cuento resultó finalista.

Si quieren leer el cuento, pueden hacerlo aquí.

-Sara.