personal·poesía

La última vez…

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¿Cuándo fue la última vez que me dieron un abrazo? Que alguien me tocó, o me dijo “Aquí estoy”. No todo se puede sentir al otro lado del teléfono. No hay réplica de las risas, de las miradas, de tu mano en mi brazo intentando establecer una conexión.

¿Cuándo habrá sido la última vez que alguien me dijo “vamos”? y me tomó del brazo guiándome en su paso. Que alguien esuchó uno de mis chistes y lanzó una carcajada espontánea. No hay café que se tome como el que se toma con el amigo. No se comprende la distancia hasta que sos vos el que está lejos.

Las horas pasan y mi cuerpo comienza a doler. El reloj avanza y las únicas personas que me sostienen la mirada son los extraños de la calle. Las comidas me comienzan a oler a ausencia.

—-¿Ya para qué cocinar si sólo yo probaré esta comida?——

Los asientos del cine a mi lado están vacíos. He perdido el recuerdo de lo que alguna vez fue sentarme con amigos. No recuerdo qué es conversar sobre los males que aquejan mi vida. Mis manos envejecen por la falta del contacto. Veo algo bonito, pero no hay a quién decirle “Mirá”.

Sara Rico Godoy**

 

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Estoy hecha de dos lenguas

Ilustración de Elesa

Quién soy en realidad incomoda y no agrada. No es normal que me quiera expresar en dos lenguas en el mismo discurso, peor que escriba posts en redes sociales utilizando una lengua en lugar de la otra. ¿Y si te dijera que mi cerebro no nació con un botón de turn off con el que apague el inglés o el español? A veces lo que quiero expresar mi mente la procesa más rápido en una lengua y no en la que te gustaría escuchar. Pero intento ¿Sabés? Intento no incomodarte ni que te parezca que soy “fresa” o floja, intento encontrar en el diccionario de mi cabeza la traducción más precisa que al final no será lo suficiente para transmitir el pensamiento que tenía. Y hago eso cuando vos hablés esa otra lengua que tanto reprimís en mí.

Y es que esa soy yo. Bilingüe desde edad temprana. Una persona que sueña en dos lenguas. A veces habla sola consigo misma en dos lenguas. Depende del mood ¿Entendés? Depende de quién sienta que es en ese momento. Quizás es Sara la hondureña que habla español regional propio de Tegucigalpa-no de Honduras, de Tegucigalpa-. O Sara la que habla inglés casi logrando “imitar” un acento nativo.

Inglés es mi segunda lengua, como quizás lo es la tuya. Sin embargo, a diferencia de otros bilingües, mi inglés jamás se va. Jamás. Llego a casa y aún sin necesidad de hablar inglés lo hablo, conmigo misma, practicando diálogos de situaciones que jamás van a suceder, leyendo posts en redes sociales o interactuando con angloparlantes. La música que escucho es en su mayor parte en inglés. No, no es porque glorifique el inglés, porque a veces el español es quién toma el protagonismo de mi vida. Lo que pasa es que el inglés también es parte de quién soy y he sido. Me he enamorado en español, pero también en inglés. Algunos de los mejores amigos que he tenido sólo hablan español, otros solo hablan inglés. ¿Podes creer que lo mío no es pretender ser quien no soy si no que es esto realmente lo que soy? Estoy hecha de intercambios, de code-switching, de calcos, de cognados. Mi cerebro oscila entre el inglés y el español TODO EL TIEMPO, duerma o esté despierta, llore o esté contenta. Perdón si te incomoda, pero esto soy yo. Estoy hecha de dos lenguas.

Sara Rico-Godoy.*

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Sí, estudio un doctorado, pero no soy extraordinaria.

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Ilustración de Sivan Karim

Aunque a veces quiera creerme que soy un superhéroe, no, no lo soy. A veces actúo como que ya tengo el doctorado en mis manos, pero solo actúo. Por dentro todo es diferente. Por dentro mi mente grita “¡iImpostora! ¿Qué haces allí? No sos lo suficiente ¿Quién se confundió y te puso en el lugar en que estás?”. Y es por eso que trato de probarme a mí misma constantemente. No es por competir con vos colega, compañero, profesor…es por competir con ella, con mi mente, la que jamás se calla. Por eso tengo ataques de ansiedad cuando pienso que me voy a sacar una calificación baja, la temida “B”. Mi mente que dice: “Una A- es una A. Pero una B, es como una F”. ¿Presión? Para nada. Y lo peor es que la que se presiona soy yo misma. Pienso que me ha costado tanto llegar hasta aquí que lo menos que puedo hacer es rendir al 100%….pero a veces, a veces ese 100% es 70%.

A veces  no quiero despertar pensando que ese día debo enseñar mis clases, que debo enfrentar un grupo de 25 estudiantes que esperan todo de mí pero que dan nada de sí mismos. Que tengo que presentar ese artículo, o hacer ese examen para el que casi no estudié porque preferí dormir. Que tengo que ver a ese profesor que no me agrada, que tengo que esuchar a esos compañeros que dicen mucho pero a la vez no dicen nada. Que tengo que escucharme a mí tratando de estar a su nivel, diciendo una sarta de estúpidos comentarios que mejor se hubieran quedado guardados en mi cajita de seguridad, en la zona silenciosa de mis pensamientos que mueren.

No me aislen. Colegas, nuevos amigos, conocidos de hace poco. Piensan que porque digo “Estoy haciendo un doctorado” es un no automático a todas sus invitaciones sociales. “A esa no la invitemos mejor, está en Doctorado la pobrecita, no ha de tener tiempo”. ¿El tiempo? Es relativo. Si tengo dos horas para sentarme a llorar por alguno de mis fracasos académicos entonces créanme, queridos, que tengo tiempo para sentarme a tomar una cervezas con ustedes y sus amigos.

No me gusta la gente que me dice “Estás estudiando un doctorado en Estados Unidos, has de ser muy inteligente” y entonces ahí termina la conversación, como si no pudiésemos encontrar nada en común, como si yo fuera alguien inaccesible o diferente a ellos. Soy inteligente sí, pero también lo que logré es porque me lo trabajé. No es solamente cuestión de ser inteligente, muchas veces es también cuestión de paciencia y perseverancia. No me alcanzaría esta página para detallar todas las cosas que hice para llegar donde estoy, las horas frente a una computadora llenando formularios, enviando correos. Las horas invertidas moviéndome de acá para allá para conseguir documentos, firmas, traducciones. Y el dinero ¡ni hablar del dinero! no sólo mi bolsillo sufrió con esto, también los de mi familia, cuya ayuda fue imprescindible. Tampoco diré que lo hice todo sola, eso sería una gran mentira. Sin ellos tampoco habría logrado nada. ¿Ven? No es sólo es cuestión de inteligencia, es cuestión de convicción y estar rodeado de las personas correctas.

Así que no. No soy extraordinaria. Soy nada más el resultado del esfuerzo individual y el colectivo. Lastimosamente ahora estoy en la etapa en que me toca sola, en que me toca tener que ser la única que escucha a mi cabeza constantemente jodiéndome, diciéndome que no sirvo para esto, que no voy a llegar lejos, que a nadie le va a gustar lo que escribo. Despertar me toca sola. Cocinar me toca sola. Cuidarme para no enfermarme. Estudiar y trabajar. Y me cuesta, y me duele. Creo que si fuera extraordinaria nada sería así de difícil ¿O sí? Pienso que no. Pero es a mí a quién le toca sentirse extraordinaria, aunque no lo sea. Porque si no, sin engañar a mi mente, sin pretender ser lo que no soy, todo sería el caos y el desorden. Y no me puedo dar ese gusto, no estando donde estoy ahora.

Sara Rico-Godoy**

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¿Cómo podés quererme?

Ilustración de Henn Kim

¿Cómo podés quererme con la lágrima azul de mi ojo?

Con la ojera que representa noches de ansiedad

Con la cicatriz de la rodilla que cuenta las caídas

Con mi llanto.

No sé cuál es la fuerza que rige tu abrazo

Hacia el cuerpo desgastado de esta mujer.

¿Cómo podés querer a esto que no es algo, que es solo queja?

A esta que no tiene las agallas

De luchar por ser.

Cómo se puede querer algo tan dañado…

¿De dónde viene la convicción de quedarse?

¿Acaso soy yo, esta paloma blanca que vuela sobre tu casa?

A la que das de tus migajas de pan

A la contás tus historias de antaño.

Soy yo a la que querés sin razón de entender,

Pero la oscuridad me abraza

Pienso en irme para siempre

Pienso en la vida

La muerte

La soledad

La nada.

Sara Rico-Godoy*

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Pensamientos de domingo por la noche

Ilustración de Henn Kim

Las sirenas de las ambulancias que corren a la ayuda pronta del malherido o del enfermo. La lluvia golpeando mi ventana recordándome que aún no he comprado ese abrigo para días como este. Mis botas húmedas de los pasos dados unos minutos antes mientras volvía a casa de una noche llena de comida y amigos latinos. El silencio, la luz tenue de mi cuarto, la noche.

El triste sentimiento de que mañana es lunes (sí, sí, culpemos al capitalismo como hacemos con todo lo demás). La incertidumbre de las deudas. El sinsentido de lo que se estudia, de lo que se hace. Este blog sin atender, las continuas entradas de mis amigos escritores y ese concurso…ese maldito concurso.

El concurso…

Uno más que pasará desapercibido.

La beca para hacer investigación… aún es muy temprano para pedirla, mi tesis es un espermatozoide. La carta de recomendación que espera en blanco en el ordenador. Las pruebas sin revisar, los correos sin reponder, la responsabilidad…la responsabilidad…la…res…pon…sa…ble. ¿Yo?

Yo.

Sara Rico-Godoy**

personal·poesía

El luto del que está lejos

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Ilustración de Henn Kim

 

El que está lejos

no tiene derecho a guardar luto.

No puede llorar al borde de un sillón esperando un abrazo.

El que está lejos no puede lamentar horas continuas,

debe seguir la vida que está a su alrededor,

en un mundo que no para de moverse.

A nadie le importa su luto,

no debe interponer su dolor a sus deberes,

No hay un caminante que haga la pregunta:

un ¿Cómo estás? acompañado de una mano.

El que está lejos se ha autoeliminado

del juego familiar de lutos futuros.

El que está lejos no puede pedir un té de tila,

ni sentarse a ver el cadáver del difunto.

El que está lejos lo está porque quiso estarlo,

Así que ya no le digan que no llore,

ya no le pidan que quiera comer,

no le exijan que sea fuerte,

no se puede ser fuerte estando tan solo.

 

Sara Rico-Godoy

 

 

 

 

bitacora·Narrativa·personal

12 relatos para que me creas

La imagen de esta entrada fue tomada de la colección de cómics creada por “Ana”, mujer guatemalteca que al no encontrar palabras para detallar la horrible experiencia de su abuso, decidió dibujarlo. Ah, por cierto, cuando lo contó la primera vez, no le creyeron, porque su abusador era “conocido”.

Lo denunciamos y no nos creen. No lo denunciamos entonces nunca pasó. Ya basta. A partir del cuento que publiqué hace unos días “Me crees” comenzaré la colección de un total de 12 relatos que se encargarán de denunciar la violencia que las mujeres/hombres hemos callado durante tanto tiempo. La idea es crear una cadena de conciencia y condena social, ya que la justicia y las leyes han fallado en hacerlo. Propongo mostrar una dosis de solidaridad hacia todas las mujeres/hombres que en este mundo fueron abusados y nadie les creyó.

¿Por qué 12? Pues porque de cierta forma el número 12 nos remite a la duración de un año, 12 meses, y muchas veces las personas son capaces de callar este tipo de abuso durante un año o mucho más.

Si alguien quisiera compartir su historia de forma anónima o no, puede enviarme un correo a blogdeunamaga@gmail.com, para que tales historias sean inspiración para los relatos. Publicaré cada relato de forma semanal.

Gracias a todos por sus comentarios y su apoyo solidario con “Me crees” ¡Gracias por creerme!

La Maga*

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“Sueño americano” cuento finalista en el II Concurso de cuento breve “Todos somos inmigrantes”.

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¡Hola lectores mágicos!

El día de hoy escribo esta entrada con mucha emoción y alegría. Esta mañana recibí un correo del grupo editorial mexicano Benma, quienes fueron los organizadores del II Concurso de cuento breve “Todos somos inmigrantes”. La idea de realizar el concurso es de impulsar la narrativa escrita inspirada en la temática de los inmigrantes. Envié el cuento hace unos meses y no pensé que sería seleccionado ni siquiera como finalista ¡Pero lo fue! felicito al ganador del primer lugar Rafael Espinoza con su cuento “La traila de Statesboro”.

Mi cuento y el de Rafael, junto con otros seleccionados, serán publicados en una antología que llevará el nombre del concurso. ¡Enhorabuena para todos! pronto estaré colocando mi cuento “Sueño americano” para que puedan disfrutarlo.

Sara.

Artículos·Noticias·personal

Honduras, de luto.

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Fotografía de Andrea Fonseca 

El domingo no salió el sol desde temprano. Quizás los cielos ya presagiaban la tragedia electoral que se habría de celebrar. En mi tercera vez ejerciendo el sufragio, observé cómo mi lugar de votación se veía lleno de gente, gente joven sobre todo. La esperanza en las miradas de los votantes era innegable y pensé “Honduras, vienen tiempos mejores”. Pensé que me iría de mi país alegre, pensando “Bueno, no estaré esos cuatro años de gobierno, pero voté. Ayudé a cumplir con la democracia.” Pero siempre hubo algo dentro de mí, quizás era miedo, quizás incertidumbre, o ambas. Ese algo me mantenía intranquila y dubitativa.

Casi siempre por la noche, se anuncia el ganador definitivo de las elecciones. Pero, esta vez -y por primera vez para mí- no hubo anuncio de “posible ganador”, sino hasta las 2 de la mañana, cuando se declaró que Salvador Nasralla el candidato del partido Alianza (llamado así por ser la unión de varios partidos en lucha contra el monstruo del partido nacional) llevaba la delantera. Celebré, celebramos, nos reímos y pensamos “No más bipartidismo”. Pero esto no duró mucho, como eso alegrones de pobre que nos regala un sueldo depositado a tiempo. Después de eso todo se volvió negro. Nubarrones de misterio se hicieron presentes como los mayores protagonistas, cegando por completo la mirada del pueblo. Ya no había más respuestas. Ya no se decía quién había ganado. Pasó el lunes, luego llegó el martes, y ya el miércoles el pueblo indignado por el vil fraude que se venía fraguando -ya que el Tribunal Supremo Electoral ocultaba la declaración final con el resultado- salió a las calles, de forma pacífica. Pero el término pacífico no es algo conocido por los gobiernos represores, y fue cuando el presidente de turno -el cual es el actual candidato del Partido Nacional, sí, leyeron bien, el presidente actual busca reelegirse aún sabiendo que violó por completo la constitución del país que tachaba la reelección como algo ilegal- ordenó la represión de la manifestación con tanques enormes llenos de militares quienes golpearon, gasearon y violentaron por completo a la gente que se encontraba en vigilia protestando por el respeto a la democracia ciudadana.

Fotografías tomadas por Andrea Fonseca el día 30 de noviembre de 2017, Tegucigalpa, Honduras.

Hoy, por la mañana, las cifras indicaban que el presidente Juan Orlando ya había superado con un 1.23% a su oponente Salvador Nasralla  quién se reconoce como el candidato elegido legalmente por el pueblo. Es así como el ganador comienza a imponerse a la fuerza, irrespetando la decisión de un pueblo, y todo se hace tras ese nubarrón de misterio que ha tenido a la población en espera de una respuesta. Países como Inglaterra con 53 millones de habitantes se tarda una noche en dar resultados de sus procesos electorales. Pero Honduras, con 9 millones de personas -y que no votan todas- es incapaz, y se toma casi cinco días para mostrar que el ganador inicial ya no es más el ganador por un margen de diferencia minúsculo. Si ya se quería perpetuar tal poder dictatorial, entonces ¿Para qué montar el circo de Elecciones Nacionales?

“Cuatro años más” representan un luto para este país, porque es más que claro que cuatro años más significan “dictadura”.Otra dictadura. Siguiendo la tradición nacionalista de dictaduras terribles como lo fue la dictadura de presidente Tiburcio Carías Andino, quién estuvo en el poder de forma pacífica de 1932 a 1936, y de ahí en forma de régimen dictatorial hasta 1949.

Estos cuatro años más que se vendrían suscitando, serían solo la continuación del pago de un 15% de impuesto sobre ventas, militares en las calles, asesinatos de activistas ambientales; de desfalcos al Seguro Social causando negligentemente la muerte de miles de personas que no tienen acceso a medicamentos, del robo de los impuestos para financiar más y más proyectos que beneficien a los adinerados del país, y también para financiar las ostentosas campañas electorales del partido nacional. Serían cuatro años más de zozobra, de no poder comprar una docena de huevos debido al aumento inflado de los precios; de ser profesor y vivir ridiculizado bajo unas leyes del magisterio ridículas debido al odio inusitado por parte del partido color azul hacia los docentes, en fin. Podría seguir enumerando más y más atrocidades pero eso no cambiaría en nada el panorama de las cosas.

Hoy escribo este grito de auxilio para pedirles a todos los que me leen en otros países que se unan a mí en la denuncia de este vil fraude, que nos ayuden para que la comunidad internacional sepa cuál es la verdad y todo lo que esto está causando en Honduras, quién hoy está de luto ante el asesinato de lo que alguna vez fue democracia.

Sara Rico Godoy.

 

 

personal

Resultados del sorteo: ¡Votemos lectura de Diciembre!

¡Un saludo magos!

Mi libro “Casas deshabitadas” ha resultado finalista para seleccionar la lectura de diciembre en el grupo de Fb “Pura Letra”. ¡Les invito a votar por su favorito!

Abrazos.

Bueno, como prometimos, del grupo de libros nominados por nuestros miembros del club, hicimos un super sorteo digital (de esos que están tan de moda) para ver cuáles serán sometidos a la tan ansiada encuesta en el grupo de Fb. Y los nominados son.. (redoble de tambores) Felicitaciones! De esta manera, desde hoy 26/11 […]

a través de Resultados del sorteo: Votemos lectura de Diciembre! — Pura Letra