poesía

¿Triste?

Ilustración de Ana Mess

“¿Triste?

¿Cómo podés estar triste?

¿Triste de qué? Lo tenés todo.

Estás loca.

Estas exagerando.

Es drama.

Querés llamar la atención.”

Drama.

“¿Que no te querés despertar por las mañanas?

¿Por qué?

Si es un bello día,

Tenés la bendición de despertar

¡Por favor!

No estés triste.

¿Te gusta estar triste?

Qué ridículo.”

Bendecida

“Lo tenés todo.

Ponerte triste es ser egoísta.

Pensá en los enfermos, en los pobres ¡Esos sí que tienen derecho a estar triste!

Vos que lo tenés todo ¡bah!

Berrinche…

Berrinche.”

Consentida

“¿Que has pensado en formas de matarme?

No, pero no te atrevés. No lo harías.

Dejá de pensar esas cosas ¡sé fuerte!

Déjate de cosas…

déjate de cosas…”

de cosas

*************************

“¿Que se mató?

Qué raro.

No dio ninguna señal.

Todo parecía estar bien,

Ella arecía estar bien.

Era una gran persona,

Joven

Con todo un futuro por delante.”

Sara Rico-Godoy**

*

*

*

Si conocés a alguien que esté teniendo pensamientos suicidas hablále, buscále ayuda, llamá a las líneas de ayuda en tu país, o buscá un profesional con quien pueda hablar. La depresión no es un sentimiento, es un problema cerebral y necesita asistencia psicológica.

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personal·poesía

¿Cómo podés quererme?

Ilustración de Henn Kim

¿Cómo podés quererme con la lágrima azul de mi ojo?

Con la ojera que representa noches de ansiedad

Con la cicatriz de la rodilla que cuenta las caídas

Con mi llanto.

No sé cuál es la fuerza que rige tu abrazo

Hacia el cuerpo desgastado de esta mujer.

¿Cómo podés querer a esto que no es algo, que es solo queja?

A esta que no tiene las agallas

De luchar por ser.

Cómo se puede querer algo tan dañado…

¿De dónde viene la convicción de quedarse?

¿Acaso soy yo, esta paloma blanca que vuela sobre tu casa?

A la que das de tus migajas de pan

A la contás tus historias de antaño.

Soy yo a la que querés sin razón de entender,

Pero la oscuridad me abraza

Pienso en irme para siempre

Pienso en la vida

La muerte

La soledad

La nada.

Sara Rico-Godoy*

literatura·poesía

Invierno

Ilustración de Anuka Baratashvili

Es él,

Llevátelo.

Me congela los huesos,

la vida y los deseos de terminar

con este constante ir y venir de fechas límites,

con el ejercicio de la carne,

del cerebro.

Es el invierno,

noche a noche me susurra palabras inertes

que gozan de la claridad del sinsentido.

que nacen y renacen una a una

que mueren y reencarnan en lirios color radiante.

No quiero despertar de estos sueños fosforescentes,

ni mover los dedos de la mano uno a uno

no puedo respirar el aire frío

que me congele los pensamientos

o mis ganas de abrazarte,

noche a noche

en mis recuerdos,

fríos.

Sara Rico-Godoy*

poesía

Feriadão

Ilustración de Henn Kim.

Estoy esperando impacientemente que llegue una invitación,

una con frases que me recuerden lo “normal” que soy.

Una invitación que quizás voy a declinar, austera.

Pero que es una que estará ahí para hacerme creer que no soy

como uno de esos ermitaños que viven en los bosques,

lejos del ruido y de la vida.

Pero no creo que la invitación llegue,

Y entonces me tendrán que acoger estas cuatro paredes

con el ruido estruendoso de mi mente, que jamás se calla,

veremos quién mata a quién primero.

Quizás las teclas de este ordenador me hablen,

quizá por fin me cuenten esa gran historia que estoy destinada a escribir,

la que me inmortalice en el radar de los intelectuales

la que sea leída y analizada por las masas.

Quizá…

Pero quizá en realidad termine sintiendo conmiseración por mí misma,

mojando repetidamente la almohada de muchas formas.

Quizá termino atragantándome con comida tan plástica como la vida,

odiándome incansablemente

y malgastando horas enteras en trivialidades,

de vez en cuando echando un vistazo a las asignaciones interminables.

Quizá me quede pensando en si deba seguir escribiendo

existiendo…

La única cosa a la que aún se aferra mi pensamiento

en los momentos solitarios de la noche.

Sara Rico Godoy*

poesía

41: Ser poeta

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Ilustración de Andrea Fonseca 

Lo que nunca fui, ni seré.

Ser poeta no es solo escandalizar la página en blanco,

enumerar algunos adjetivos inciertos en oraciones confusas.

No es sólo el afan palpitante de expresar lo que se siente,

es más

mucho más.

Es casarse,

comprometerse.

Es hacerse uno con la palabra,

y que la palabra se haga una conmigo.

Ser poeta es que la palabra sea creadora,

que la palabra se haga.

 

Ser poeta es ser el propio director de tu orquesta,

liderar cada nota, dirigir cada instrumento.

Es también tener voz y proyectar el designio de tu palabra.

Es decir pero también hacer.

No basta con escribirse a uno mismo,

ser poeta significa escribir a los demás.

Significa el llanto,

la exposición,

Significa la humillación

de la puta,

del vago,

del alcohólico y del solitario.

 

Es la risa del artista,

El cabello rojo de la que se desnuda en versos.

Son los rizos de la Lucía,

Los pechos de aquellas chicas,

los cigarros de los viejos,

y un cafe en el paraíso.

 

Porque ser poeta es ser todo.

Ser poeta es ser para siempre.

Y yo no soy ni seré nunca poeta,

me conformo con ser oído y ojos

ser testigo de la brisa de versos que recae sobre mi frente

día a día

que viene de aquel post en facebook,

de las paredes en las calles de esa ciudad

de tu palabra hablada.

 

Quiero ser siempre oído

morirme en escuchar

tus palabras suaves o cortantes

tu palabra, poeta,

que es la que me mantiene con vida.

 

Sara Rico-Godoy*

 

 

personal·poesía

El luto del que está lejos

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Ilustración de Henn Kim

 

El que está lejos

no tiene derecho a guardar luto.

No puede llorar al borde de un sillón esperando un abrazo.

El que está lejos no puede lamentar horas continuas,

debe seguir la vida que está a su alrededor,

en un mundo que no para de moverse.

A nadie le importa su luto,

no debe interponer su dolor a sus deberes,

No hay un caminante que haga la pregunta:

un ¿Cómo estás? acompañado de una mano.

El que está lejos se ha autoeliminado

del juego familiar de lutos futuros.

El que está lejos no puede pedir un té de tila,

ni sentarse a ver el cadáver del difunto.

El que está lejos lo está porque quiso estarlo,

Así que ya no le digan que no llore,

ya no le pidan que quiera comer,

no le exijan que sea fuerte,

no se puede ser fuerte estando tan solo.

 

Sara Rico-Godoy

 

 

 

 

poesía

40: La soledad

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Ilustración de Henn Kim.

 

¿Cómo le huyo a la soledad?

A veces logro tocar con las yemas de los dedos su aura.

A veces

solo a veces-

la soporto con discresión y consuelo.

 

A veces me pregunta sobre el café tibio de las mañanas,

cálida y nostálgica.

A veces escuchamos cantar a la vecina,

o al bebé que por las noches, llora.

 

Pero,

Ya mi cuerpo no logra sentirse como uno acompañado,

ya las espaldas envejecen

los pies llagados, duelen.

Y los niños marchan hacia el norte

y están solos

-la soledad es estar solo y estar entre un montón de gente- 

 

La soledad es egoísmo,

es comer y hablar con la silla,

es decir al mueble “ya llegué”.

La soledad es “aquí no vengás”,

la soledad es “se lo merecen”

la soledad es me quedo aquí

la soledad es muero,

muero

y que nadie se de cuenta.

 

Sara Rico-Godoy

poesía

Nostalgia en 15 de septiembre

Calle de los juzgados” pintura de Héctor Cortes.

Se me ofuscó la sonrisa

Bajo el velo de distancias

Las que separan a cada alma,

Y donde no queda ningún escondrijo

Donde enterrar las ansias

Y el anhelo

Por volver.

Nos volvemos niños

Descalzos que transitan las avenidas

Pobladas de flores amarillas

Y vendadas de despedidas

Heridas de palabras

Altisonantes,

Efímeras balas

Gritos impotentes.

Rimas vencidas,

Pero que se tatúan

En cada instante y en cada espina

De corazones palpitantes.

Y hoy es poesía

La que me brota de los poros abandonados,

De las lunas ya nunca vistas,

De mí y de vos,

Y de la vida.

La Maga**

poesía

Nuestro cada día

Ilustración de Sara Herranz.

Es dormir,

Despertar,

Vernos y reír.

Acalambrar los labios

De tanto beso acostumbrado.

Es cerrar los párpados

Y perdernos en la nube fiel de sueños

Que desfilan

Cuando tus ojos danzan bajo la sábana,

Y miran campos repletos de flores amarillas.

Es ese balcón,

Testigo de noches frías

Y noches tibias,

Y noches.

Nuestro cada día,

No hay café

Pero hay risas.

La Maga**